La península ibérica atraviesa uno de los periodos más complejos en materia de agua de las últimas décadas. La combinación de sequía prolongada, aumento sostenido de temperaturas y precipitaciones cada vez más irregulares está reduciendo de forma drástica la disponibilidad de recursos hídricos en todo el territorio. A esta situación climática se suma un problema estructural: la colmatación progresiva de presas y embalses, que año tras año pierden capacidad útil debido a la acumulación de sedimentos, lodos y vegetación invasiva.
Diversos estudios técnicos en España confirman que la sedimentación es ya un factor crítico en la pérdida de capacidad de almacenamiento. Estos trabajos analizan la pérdida de capacidad en todas las cuencas hidrográficas y muestran que la colmatación avanza de forma constante, con reducciones acumuladas que comprometen la regulación y el abastecimiento en numerosos embalses del país .
Otros trabajos recientes subrayan que España se encuentra ya en el límite de la seguridad hídrica, con una disponibilidad teórica de agua un 16% inferior a la media de la Unión Europea, en un contexto donde la pérdida de capacidad útil por sedimentos agrava aún más la situación.
En casos extremos, la sedimentación ha llegado incluso a comprometer casi por completo la capacidad útil de embalses como el de Valdeinfierno (Lorca), citado en estudios de modelación física y numérica así como en diagnósticos sobre colmatación severa en cuencas mediterráneas.
La reducción de capacidad útil no solo limita el agua disponible para abastecimiento y riego, sino que incrementa la turbidez, dificulta la captación y afecta a la calidad del recurso, generando un impacto directo en la operación de infraestructuras clave.
En este contexto, la intervención técnica en zonas someras y áreas colmatadas se ha convertido en una medida estratégica y altamente rentable. La plataforma anfibia multipropósito Watermaster permite actuar sin obras previas y sin barcazas auxiliares, trabajando justo donde se genera el problema y recuperando volumen útil de forma rápida y segura. Su gran movilidad autónoma, y su capacidad de operar en áreas críticas facilita la extracción de sedimentos y la eliminación de vegetación allí donde las dragas tradicionales no pueden acceder.
Además de mejorar la calidad de agua, la optimización de presas, embalses incrementa la disponibilidad del recurso en un momento decisivo para la península. Cada metro cúbico recuperado refuerza la resiliencia hídrica y mejora la eficiencia de las infraestructuras existentes.